Rubén Viaro –empleado municipal- reconstruyó la historia de los cines de esta ciudad. Reunió datos olvidados, testimonios, fotos, documentos y recuperó reliquias de algunas salas que viven en el corazón de los marplatenses. Escribió un libro, aún no editado, que piensa donar a las escuelas. Esa obra comenzó a gestarse, sin que el propio Viaro lo supiera, en los parques del Archivo Museo Histórico Municipal, donde se desempeñaba como jardinero.

El periodista Gustavo Visciarelli, publicó el domingo 25 de octubre en el diario LA CAPITAL, un espectacular artículo sobre la historia de los cines de Mar del Plata.

La primera parte de la historia puede resumirse así: Rubén Viaro (37) es empleado comunal y desde hace 14 años trabaja en el Archivo Museo Històrico Municipal Roberto Barili. Su tarea original era mantener el parque que rodea el històrico edificio de Lamadrid 3870, pero su verdadero oficio -la carpintería- y una oculta vocación lo llevaron por caminos inesperados. "Un dìa se me ocurrió hacer unas vitrinas en el Museo porque las que estaban eran muy vetustas", comenta Viaro, quien a partir de ese trabajo fue convocado a montar el stand de Mar del Plata en La Rural, tarea que realiza desde hace cuatro años. "Seguí haciendo cosas acá, en el Museo...marcos, vitrinas, y se me dio por iniciar trabajos de investigaciòn para armar muestras en este lugar", añade. Desde entonces comenzó a rastrear documentos de interés en el archivo e hizo un curso de computaciòn para digitalizar imágenes y exhibirlas en las salas del museo, todo ello en marcos, vitrinas o stands que él mismo construye.

Un cine abandonado

La segunda parte de la historia nos lleva al primer piso del Archivo-Museo. Allí hay una habitaciòn donde proyectan videos de Mar del Plata a los escolares que visitan el lugar. Hace algunos años, Rubén observó que el recinto estaba amoblado con sillas de plàstico y que la decoración no se ajustaba a una sala de proyecciones. "Se nos ocurrió hacer algo que se pareciera más a un cine y me conecté con el dueño del Normandie, del puerto, que cerró hace años y que estaba abandonado. Le pedimos algunas butacas y nos respondió que nos lleváramos lo que quisiéramos. Encontramos una boletera (panel perforado donde se colocaban las entradas), unos telèfonos, uno de esos baldes de incendio que se llenaban con arena porque no habìa matafuegos, unos programas que estaban tirados… y empezamos a buscar butacas".

El relato de Viaro sobre aquella incursión en el cine toma inesperada atmòsfera cinematográfica: "Estaba todo destruido... los agujeros del techo eran terriblemente grandes. Recorrimos el cine en medio de la oscuridad, alumbrándonos con una linterna, y vimos que en el pullman había butacas en buenas condiciones porque ese sector estaba más protegido. Las sacábamos en filas de cinco para poder bajarlas porque era la altura que nos daba para que uno la sostuviera de arriba y otro de abajo. Contratamos un camión y trajimos cincuenta butacas, las mejorcitas, con hierro forjado, con su tapizado original".

Hoy la sala de video del Archivo-Museo está amoblada con butacas rescatadas del viejo Normandie; y luce una decoración temática que rememora los viejos cines marplatenses.

Las salas perdidas

Comienza, entonces, la tercera parte de esta historia. Después de aquella incursión en el Normandie, Viaro se abocó a reconstruir la historia de los cines de Mar del Plata, un tema que nunca lo habìa atraído. "Ví que podìa ser algo que le guste a la gente y decidí escribir un libro que pienso donar a las escuelas de Mar del Plata", afirma. De tal manera, además de compilar datos históricos y testimonios, obtuvo innumerables reliquias, algunas de las cuales cedió al Archivo para decorar la sala.

Al hallar escasa bibliografía sobre los cines marplatenses, obtuvo el grueso de la información hojeando los diarios que se editaron en Mar del Plata desde principios del siglo XX y que, en gran cantidad, se encuentran en el Archivo. "La investigación que hice -señala Viaro- indica que entre 1900 hasta 1998 funcionaron en Mar del Plata 99 salas donde se proyectaron pelìculas, sin contar las que funcionaban en los clubes. El primer cine, que no era tal, funcionó en 1901 en El Palacio de las Novedades, que estaba en el Paseo General Paz, lo que serìa hoy sería el boulevard. Tenìan un salòn donde daban teatro, donde había bailes... se podìa tomar el té y a su vez se proyectaban pelìculas. Era tipo biògrafo".

La belle epoque

Viaro apunta que en la llamada "Rambla Francesa", inaugurada en 1913, "había dos cines importantes: el Splendid y el Palace Teatre. En 1936 deja de funcionar el Splendid y pasa a llamarse Royal Teatre. Si ustedes van al teatro Colòn de esta ciudad van a encontrar dos tableros de publicidad que eran originales del Splendid y que fueron restaurados acá"

En Rivadavia entre San Luis y Córdoba - donde luego se instalaría el famoso restaurante "Ambos Mundos"- funcionaron alternativamente tres cines: Sol (1908), Ideal (1912) y Moderno (1916), comenta Viaro. "Eran salas precarias. Y también estuvieron los cines en el interior del Hotel Bristol (Rivadavia y la costa). Se trataba del Variedades, el Intimo y el Bristol. Como funcionaban en las galerías y eso fue lo ùltimo que se demolió, siguieron hasta la década del 70".

Viario recuerda que en el puerto " hubo varios cines. En la década del 20 y el 30 funcionò muy precariamente el Fénix en la zona de 12 de Octubre y Acha. Después aparece lo que vendrìa a ser el Ideal en 12 de Octubre (al 3200). En 1957 en ese lugar construyeron el Normandie, de modo que el Ideal se trasladó a 12 de Octubre al 3400". Luego de una historia azarosa, el Ideal, fundado en 1925, sucumbió al paso del tiempo y hoy una sucursal bancaria ocupa su lugar.

Historia de cines

A lo largo de su investigación, Viaro dio con un singular personaje: Frances Corrado, quien falleció a los 94 años. “Corrado fue propietario del Ideal del puerto y de otros tres cines. Uno de ellos fue el Argentino, que tenía 510 butacas y sobrevivió hasta marzo de 1967 en Alvarado 2164. Después funcionó como templo, como gimnasio y actualmente es una FM perteneciente al nieto de Frances”, comenta Viaro. Otra de las salas pertenecientes a este empresario fue el Select , "que estaba en Luro y Neuquén, donde hay una estaciòn de servicio. Era el cine de un hotel, pero luego el hotel dejò de funcionar y quedó la sala hasta la década del 50". Y su cadena de cines se completaba con “el Avenida, de Luro y Guido, donde actualmente funciona una mueblería. Era muy precario…de hecho, le decían el fulerín”.

Viaro cuenta que Corrado fue, además, el encargado general del Cine Nogaró, de Luro y Corrientes, que “funcionó desde 1957 en un predio donde antiguamente estaban las barracas de Pedro Luro. Tenìa 3000 butacas: platea, pullman y superpullman. En la platea hoy funciona el teatro Atlas, en el pullmann el teatro Amèrica y en el superpullman no se hizo nada. Todavìa hay signos de ahumamiento en la parte superior del edificio".

Invocando el testimonio de Corrado, Viaro refiere que el incendio que arrasó el Nogaró el 1 de enero de 1968 se produjo por la negligencia de un empleado que, mientras probaban unos nuevos reflectores de gran potencia, los colocó cerca de un gran cortinado.

Otros incendios

Viaro acreditó que el primer cine en incendiarse en Mar del Plata "fue el Circo Romano, que funcionó en las primeras décadas del siglo XX en Catamarca y Belgrano. Habìa actuaciones circenses y proyecciones. Es asombrosa la solidaridad que habìa en aquella època: los otros cines hicieron funciones para recaudar fondos y ayudar a los empleados que se habían quedado sin trabajo por el incendio, que se produjo el 24 de marzo de 1930".

"El segundo incendio –continúa- ocurrió en 1955 y destruyó el teatro Odeón, que era una joya arquitectónica. Era teatro y cine y, además, tenìa pista de baile". Funcionaba en Entre Ríos casi Rivadavia, donde fue reconstruido años después.

El tercer incendio ocurrió en la década del 60 y arrasó misteriosamente la "Casa del Pueblo", un sitio donde se desarrollaba intensa actividad cultural y polìtica. Posteriormente fue construìdo allì el Cine Diagonal, "cuyo arquitecto fue Roberto Covas y donde Mercedes Sosa cantó en la inauguraciòn".

Los grandes cines

Superando el perìodo en que las salas de proyección eran locales acondicionados para pasar pelìculas, sobrevino una época de oro en que empezaron a contruirse grandes cines "entre ellos el Nogaró, Gran Mar, Atlantic, Opera, Ocean Rex, Ideal, y Normandie", comenta Viaro.

"Hay un caso curioso. El Atlantic fue construído por los Varese. Es de estilo art decò, el ùnico de ese estilo en Mar del Plata. Se hizo una encuesta popular en el diario La Capital para ponerle nombre y diariamente publicaban los resultados de la compulsa. La gente iba a votar al diario. Venían punteando Atlantic y Varese y ganò el primer nombre por unos votos. En el hall del cine hay una placa recordando que la inauguraciòn fue el 14 de febrero de 1935. Los padrinos fueron el presidente Agustìn P. Justo y Angiolina Astengo de Mitre. Tenìa 1600 plateas y el ingeniero fue Julio Raterhy".

Viario comenta que otro episodio curioso se produjo durante la construcción del Gran Mar, porque "hubo un error de càlculo y se quedaron cortos con una vara de hierro. Tuvieron que desarmar toda la platea de arriba y traer una vara de hierro de Buenos Aires. Lo que iba a demandar seis meses, tardó dos años" hasta su inauguración en el año 1953.

Las salas más recordadas

- América y Atlas (Corrientes y Luro)- Funcionan como teatros.

- Argentino (Alvarado 2164)- Funcionó hasta 1967- En su edificio opera una emisora de frecuencia modulada.

- Atlantic (Luro 3240)- Templo evangélico.

- Belgrano (Belgrano 3424)- Supermercado chino.

- Bristol e Intimo (Rivadavia 2100) - Demolidos en la década del 70

- Cine Hotel Provincial – Volverá a funcionar esta temporada como teatro.

- Colón (H Yrigoyen 1655) - Funciona como teatro

- Diagonal (Diagonal Pueyrredón 3300)- Funciona como espacio cultural.

- Don Bosco (Rivadavia 4894) - Fue desactivado.

- Gran Mar (Salta casi Luro )- Funciona un templo.

- Ideal (12 de Octubre 3468) – Desaparecido. Opera allí una entidad bancaria.

- La Botonera (Rivadavia 3148)- Hay locales comerciales

- Lido y Neptuno (Santa Fe 1751)- Funcionan como teatros

- Luro (Avenida Luro 4450)- Funcionó un bailable y hoy está cerrado.

- Mignon (San Martín 2460)- Desaparecido. Hay locales comerciales.

- Normandie (12 de Octubre 3247)- Cerrado

- Ocean Rex (Independencia 1725) - Funciona un bingo

- Odeón (Entre Ríos 1828) - Funciona como teatro

- Opera (Independencia 1641)- Templo evangélico

- Radio City y Roxy (San Luis 1742)- Salas de teatro en período de reapertura.

- RE-FA-SI (Luro 2332)- Funciona como teatro.

- Regina (San Martín 2456)- Paseo de compras y juegos electrónicos.

- Sacoa – Funcionó en la galería del mismo nombre donde hoy se encuentra la sala de juegos electrónicos

Para un periodista, además de juntar libros, recortes y papeles en cada rincón de la casa, hay algo que adquiere un sabor especial: hojear viejas revistas. Siempre hay una feria, un amigo, el llamado de un lector, avisando que tiene una revista de "hace cuarenta años", y la cede. Reitero, nada mejor que hojear una de esas viejas revistas, encontrando detalles y deteniendose en cada uno de los avisos publicitarios.



Así arrancamos con una "Panorama", de agosto de 1965. Tapa con foto a toda página de Juan Domingo Perón y ya de entrada, página de aviso para Coca Cola. "Enriquezca el sabor de sus platos calientes con la delicia chsipeante de Coca Cola bien helada. Disfrute del enorme caudal de frescura de su tamaño mediano. Sienta como usted va mejor, sus comidas calientes van mejor".




Más adelante, es el auto de moda el que se promociona. Nada más y nada menos que el Citroen 2CV (fue mi primer auto, y juro que un día de viento "voló" media cuadra, ante la mirada atónita desde un piso 11). Se preguntan en la pieza publicitaria "qué importan los accidentes y desniveles del terreno cuando usted maneja un Citroen 2CV"

Ya en la página 30, no podía faltar los cigarrillos, en este caso los Chesterfield, que horrorizarían hoy a las "autoridades sanitarias que advierten que fumar provoca cáncer". Se trata de Chesterfield sin filtro, y asi se promocionan: "tan buen tabaco no debe filtrarse. Tan gran placer no debe perderse"

Llega a nuestras manos una "Primera plana", de setiembre del 68. El clásico del Turismo Carretera aparece en escena con los avisos de Chevrolet y Ford. Se anuncia la nueva pick up Chervrolet "con motor 7 bancadas", mientras que cuatro páginas más adelante Ford señala que "todas las pick-ups tienen suspensión moderna, solo la F-100 tiene doble eje delantero"

La televisión también pronunciaba sus grandes programas. No estaban Tinelli, Nazarena ni Jorge Rial. Canal 11 anunciaba para el sábado la opera "Il trovatore", opera dramática en cuatro actos de Guiseppe Verdi, "especialmente realizada por la televisión italiana".

La retiración de contratapa trae la joyita, la nueva máquina de escribir de Olivetti. "En el siglo XX-se señala- ya no basta con escribir a máquina. Hay que darle al mensaje personalidad, distinción, belleza. Y debe ser escrito sin esfuerzo".



Por último, en la revista "Crecer" de mayo de 1975, Papel Prensa todavía no era la empresa polémica de estas horas y se anunciaba sus próximos objetivos- "En 1976 -se reseñaba- Argentina ingresará por la puerta grande al privilegiado círculo de los paises productores de papel para diario. Hoy es una buena ocasión para recordarlo".

Avisos que hablan, sin lugar a dudas

Material raro, curioso, primeras ediciones, volúmenes autografiados por personajes ilustres, son algunas de las cosas que se podrán encontrar en el Fondo Antiguo que se inaugurá el viernes 25 la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Este espacio es el fondo bibliográfico que integra la colección de manuscritos e impresos del siglo XIX y XX, así como también aquellos que presentan características particulares como puede ser todo el material editado por la Universidad desde su creación.
Alberga también colecciones especiales como por ejemplo la del Licenciado Alberto Vilanova especializada en temas de psicología, el fondo Bombardieri sobre Mar del Plata y la colección Molinari referida a fuentes y publicaciones periódicas del siglo XIX. Así lo explicaron Oscar Fernández, director Biblioteca Central; Claudia Gómez, responsable del Fondo Antiguo; Graciela Di Iorio, Extensión Cultural, y Lucas Frickmann, encargado de la digitalización.
Una de las perlitas que guarda este Fondo son dos tomos de ordenanza de Felipe II de 1681 que están escritas en francés y que fueron recuperadas. También hay material interesante como la colección completa de las revistas Mundo Peronista y una colección de revistas llamada Miriam. También hay ejemplares autografiados por Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, entre otras cosas.
El objetivo es ofrecer acceso público a un fondo bibliográfico, anterior al siglo XIX y de gran valor para la historia de la ciencia y de las humanidades, así como de la propia institución, la Biblioteca Central ha comenzado un ambicioso proyecto de digitalización del material resguardado en el fondo antiguo.
De esta manera la Biblioteca facilita la disponibilidad de sus recursos a la vez que contribuye a la difusión y conservación de su colección bibliográfica y documental, se indicó.


Reactualizando la poesía discepoliana, internet alberga un cambalache virtual, una infinita “vidriera irrespetuosa” donde las biblias y los calefones cohabitan con reliquias más jóvenes: desde radios Spica hasta medallas de la guerra de Malvinas.
Una vasta simbología del pasado se oferta en “la red”, donde proliferan páginas que parecen marcar un auge del coleccionismo y en las que todo objeto que sobrevivió a su época adquiere disímil valor comercial según las reglas del extravagante mercado.
En la inmensidad de esa feria virtual abundan artículos vinculados con la identidad de Mar del Plata, empezando por postales y fotos antiguas que ocupan el más fecundo “escaparate” y cuyos precios evolucionan desde los cinco pesos hasta multiplicar varias veces ese valor. Muchas de ellas son placas estándar que testimonian los cambios que experimentaron los más tradicionales paisajes marplatenses desde sus albores turísticos hasta un pasado más o menos reciente. Pero hay, también, una profusa oferta de antiguas fotografías personales ambientadas en Mar del Plata que, jamás sabremos porqué, salieron de los arcones familiares para caer en este circuito comercial.
Es sabido que entre fines del siglo XIX y principios del XX la aristocracia argentina veraneaba en Mar del Plata y que una de sus costumbres era retratarse en sitios emblemáticos –la “rambla francesa”, preferentemente- para enviar esas fotos a sus relaciones y así acreditar su estancia en la “Biarritz argentina”. Aquellas placas, mostrando elegantes pero anónimos personajes, están hoy en oferta y algunas se cotizan por diversas particularidades como, por ejemplo, llevar el sello del estudio A.Witcomb.

El fotógrafo de la sociedad

En 1878, el inglés Alejandro Witcomb montó uno de los estudios fotográficos más famosos de Buenos Aires y luego instaló sucursales en Mar del Plata y Rosario. Su colección de más de 300 mil negativos de vidrio está en posesión del Archivo General de la Nación y testimonia la vida social de la época, incluyendo, por supuesto, aquel hábito aristocrático de veranear en Mar del Plata. Como queda dicho, numerosos originales pasaron de mano en mano y hoy, lejos del esplendor de la belle epoque, se ofertan en el mercado de internet.
Rastreando los resabios de glorias pasadas, no debe extrañar que alguien, desde algún lugar de Balvanera, ponga a la venta por 600 un trofeo de plata que en 1941 obtuvo la múltiple campeona de golf Ana María Pegasano al adjudicarse la copa “Ocean Club” en esta ciudad. Y como los contrastes de la feria prorrumpen sin orden cronológico, un cenicero plástico de confitería “Manolo” –plateado y no muy antiguo- se oferta “para coleccionistas” a la módica suma de seis pesos y una guía telefónica de 1948, con la publicidad de "Casa Muñoz" en su portada cotiza en 100 pesos.

Fichas y fichas

Un juego de antiguas fichas del Casino de Mar del Plata (18 piezas) puede conseguirse por 220 pesos. Y como símbolo de otra realidad social, aparece una variada gama de aquellas "fichas de estancia" que comenzaron a emplearse en las últimas décadas del siglo XIX. Se trataba de monedas acuñadas o de simples trozos de lata marcados a punzón que los peones recibían como pago. Tenían un valor numeral y, finalizado el día, la semana o la quincena, se canjeaban por dinero. Su origen se atribuye a la falta de circulante y, como es sabido, derivó en abusos al convertirse las fichas en una cuasimoneda que el peón debía emplear en almacenes o proveedurías que a veces pertenecían al propio empleador. En el mercado virtual se ofertan piezas pertenecientes a establecimientos de la zona, como la estancia Las Armas, perteneciente a la familia Ortiz Basualdo, artífice de la mansión de Colón y Viamonte (1909) donde hoy funciona el museo municipal de arte Miguel Angel Castagnino.

Latas, carteles, vajilla

En esa nutrida oferta de íconos marplatenses, un viejo cartel publicitario de la firma Havanna -“chapa calada y acrílico impreso”- cotiza en 260 pesos. Y las antiguas latas de alfajores, algunas de ellas decoradas con clásicas postales de la ciudad, pueden obtenerse desde una cuarta parte de aquel valor.
Los viejos carteles enlozados que hace algunas décadas señalizaban las calles y que se veían clavados en postes u ochavas se ofertan por 100 pesos. Y por el 5 por ciento de ese valor los filatelistas tienen oportunidad de acceder a una estampilla con la imagen de la rambla y el Casino de Mar del Plata.
Del profuso stock de vajilla antigua promocionada en la red, emerge un plato hondo de acero inoxidable en cuya base hay acuñadas dos inscripciones. Una acredita que la pieza perteneció al Hotel Hermitage, erigido en la década del 40. Otra, que fue fabricada por la firma “Los Mellizos”, fundada en Buenos Aires en 1884.

Los festivales de cine

Sendos dibujos “a lápiz” del dibujante Roberto Lino cotizan a menos de 40 pesos y nos remontan al Festival Internacional de Cine de 1959. Uno de ellos perpetúa al actor inglés Kenetth More con la gorra de marino que empleó en 1958 para interpretar al oficial Herbert Lightoller en el film “La última noche del Titanic”. El otro, muestra a una juvenil y sonriente estrella cinematográfica del momento: Elsa Daniel. Ambos dibujos tienen como garantía de su fecha original una estampilla de 40 centavos y el matasellos de Mar del Plata fechado el 14 de marzo de 1959.
A estas reliquias no le va en zaga un menú de la confitería París, que brilló durante décadas en la Rambla Casino y fue famosa por sus shows de primer nivel. De hecho, el menú incluye la programación artística de la temporada 66-67. La borrosa fotografía insertada en el aviso no permite leer los nombres de las estrellas contratadas aquel año, pero un precario trabajo de "criptología casera" posibilita recatar al menos uno de ellos: Roberto Yanés.

Recuerdos históricos

Por 11 dólares, el mercado propone una medalla acuñada el 21 de marzo de 1909 para homenajear post mortem a Ernesto Tornquist, importante empresario que dejó improntas en la vida nacional y local. De hecho, el Torreón del Monje es fruto de uno de sus emprendimientos en la ciudad. Otra pieza histórica que aparece en venta por 140 pesos es una medalla de 1938 que testimonia la inauguraciòn del "camino Buenos Aires Mar del Plata", actual Autovìa. Y por el mismo precio, aflora una medalla de 1939 acuñada para celebrar "las obras de Urbanización de la Playa Bristol de Mar del Plata" que grafica en relieve la obra del arquitecto Alejandro Bustillo, incluyendo los edificios del Casino Central y del Hotel Provincial.
Como se ve, en la vidriera de internet se ha mezclado la vida pero -visto desde una óptica más amable- la insólita feria preserva del olvido entrañables símbolos marplatenses.

Las fotos están publicadas en una revista "Gente" de hace un par de años, en el contexto de un artículo sobre "las ondas" del 1900. "Mar del Plata -se consigna- era el balneario más top de la Argentina, la Biarritz de Sudamérica. Apellidos tradicionales como Aklzaga Unzué, Peralta Ramos, Gainza Paz, Bullrich, entre otros, pasaban los tres meses de verano en sus mansiones de playa. Las temporadas -se añade en ese informe- se inauguraban con grandes conciertos en los salones del hotel Bristol y los paseos por la nueva Rambla (la anterior se había incendiado en 1905) eran lo más de entonces". También se apunta que muy pocos sabían nadar y sólos se les permitía entrar en el mar tomados de una soga. "El único traje de baño permitido es aquel qyue cubra el cuerpo desde el cuello hasta debajo de la rodilla", decía el edicto policial que redactó el prefecto de Mar del Plata, Hilario Rubio, un caluroso día de enero de 1892.
En enero de 1928, la revista "El hogar" marcaba las tendencias de la época. Causaba furor la sombrilla japonesa. "Las porteñas -señalaba el artìculo- adaptan la sombrilla japonesa para la playa o para pasear por la rambla". Ellas lucían bien tapadas del cuello a la rodilla. Estaba prohibido mostrar los muslos. Ni los hombres podían hacer topless. Recién en los años 20 las mallas comenzaron a aligerarse un tanto. Los bañadores eran de algodón grueso.
En la década del 30, el historiador Félix Luna andaba en bicicleta por la costa marplatense. En un reportaje publicado por la revista "Gente" recordaba que las familias "ibamos a la playa por la mañana, hasta la una. Por la tarde, las playas eran para el servicio doméstico. División táctica, podría decirse".
Los Luna -padre, madre, el jóven Félix y sus seis hermanas- solían llegar a la costa días antes de Navidad, luego de un interminable viaje en ferrocarril. Como todos en aquellos tiempos, se aprovisionaban en la entonces tiende Los Gallegos. Y se instalaban en las tierras que ahora ocupa el Hotel Hermitage. "Allí mi abuelo tenía una casa que parecía un castillo francés, con grandes desvanes y un jardín enorme. Hoy no podría existir semejante espacio, un cuarto de manzana frente al mar sólo para una familia", asegura Luna
-Otra Mar del Plata, otros tiempos...
-Por supuesto, una Mar del Plata para una elite. Venir a Mar del Plata era un símbolo de status. Todavía no había llegado el turismo masivo.
-Todavía.¿Cuándo comienza entonces?
- Entre el ´46 y el ´48, con las nuevas leyes de trabajo, las vacaciones pagas y los hoteles de los sindicatos. Fue una evolución natural y feliz. El veraneo se popularizó en tiempos de Perón.
- ¿Cuándo se descubre Mar del Plata como centro turístico?
- Cuando tomar baños de mar era sólo para exóticos. ¡Si nadie sabía nadar! Y mucho menos los marineros. Si un marinero se caía al agua, se ahogaba: ésas eran las reglas del juego.
Desde Playa Bristol, bajo el toldo que su familia alquilaba por toda la temporada, Félix Luna observaba las sogas que entraban al ras del agua, de donde se agarraban las señoras mayores y los más chicos para enfrentar las embestidas del mar. Los bikinis ni siquiera existían en las fantasías de los más liberales. "Las mallas se fueron reduciendo con el tiempo. Yo he visto mallas enterizas de unos géneros horribles y pesados, que cuando se llenaban de agua eran un espanto. Negras, casi todas. Y en cuanto a los varones, sólo a los más chicos se les permitía pantalón de baño y pechera. ¡Nada de andar con el torso al aire...!

Sigo yo escribiendo a la espera de que vuelva el autor del blog.

Éstos si que son grossos. No eran un dibujo animado más. Para nada. Se conviertieron en un clásico de los dibujos animados. Esperaba ansioso que llegue la hora de verlos cada tarde. Esa canción tan pegadiza que comenzaba con: "Allá van!... Son de plata y de acero, Silverhawks". Tremendo!

La serie fue creada en 1986 y tuvo un total de 86 episodios. La serie era acerca de un equipo de héroes en el Siglo 25 que fueron hechos con cuerpos y alas de metal para combatir al crimen organizado en la Galaxia de El Limbo.

Haciendo un poco más de review: El Capitán Telescopio reclutó a los Halcones Galácticos para combatir a Monstruón, un extraterrestre que puede transformarse en armadura metálica con la ayuda de la Estrella Lunar de Limbo en la cámara de Transformación. La célebre frase de Monstruón es Estrella Lunar de Limbo: Dame la Fuerza, el Poder, la Facultad de Ser ¡Invencible!, además cuenta con la ayuda de la mafia galáctica: Esclavo, el Barón Sierra, Bucéfalo, Vendaval, El Mago Cronos, Molecular, Naipe, Artillero y de la locura musical de Melodía.



Halcones Galácticos: su líder Rayo de Plata y su compañero Halcón Vigía, los super gemelos invencibles Acerino y Acerina, con corazón, alma y espíritu de acero, Vaquero, el guitarrista y piloto estrella de su increíble nave el Espectro, y del planeta de los mimos, el Niño de Cobre. El capitán Telescopio que dirige al equipo desde su cuartel en órbita Halconia.

¿Me vas a decir que nunca dijistes el clásico "chi chi amo" del Esclavo? ¿O que no tarareaste la canción de la intro? ¿Qué recuerdos te trae esta serie?

Vuelvo a escribir a petición del autor de este blog que se encuentra en unos días de descanso. Y como mi generación (la que nació en la década del ´80, por si preguntan) está signada por el mundo de las computadoras y lo digital busqué algunos datos para escribir este post.

En tiempos en los que las marcas de informática compiten por ver quien hace la netbook más pequeña, o la pc hogareña más potente de todas, vale la pena traer al recuerdo a una de las primeras computadoras para la casa: la Commodore 64.

Según la Wikipedia
, la Commodore 64 es un ordenador doméstico de 8 bits (sí! 8 bits!) lanzado por Commodore International en agosto de 1982 a un precio inicial de 595 dólares.

Utilizaba unidad de casete además de disketera tipo 5 1/4. Disponía de un teclado profesional muy robusto, distintas tomas de conexión y poseía infinidad de juegos, aplicaciones, gráficos y multimedia. Contaba con una paleta de 16 colores (muy grosso para su época) y un interprete BASIC. Aceptaba la conexión directa de periféricos sin necesidad de un interfaz de conexión, (como alguno de sus más directos competidores) incorporando dos puertos de conexión de mandos de juego (joysticks), puertos serie IEC, RS232 y C2N, salida a televisión, salidas de vídeo compuesto y audio mediante conector DIN de alta fidelidad y un puerto de expansión para cartuchos. Algunos cartuchos incorporaban lenguajes de programación como COBOL, o un basic más avanzado, o expansión de ram, más algunas utilidades para congelar los juegos y poder copiarlos. Su reloj funcionaba a menos de 1 Megaherzio, pero sus excelentes capacidades gráficas y sonoras, hicieron de ella la computadora personal favorita de millones de usuarios caseros. Hoy en día existen programas que emulan su funcionamiento al completo, para GNU/Linux, Windows y otros sistemas operativos.

Sin dudas, una de las pc´s de cultos más importantes en la historia de la computación moderna que nos muestra como en tan solo 27 años todo cambió y de forma muy acelerada.

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