
La otra noche estaba por llegar a casa y mi hijo, por mensaje de texto, me impartió la orden: "pasá por una estación de servicio y traeme un chocolate".Cómo prefiero hablar antes que escribir, y más si uno estás manejando, lo llamé inmediatamente.-¿No querés que te lleve un Topolín?-¿Un Topo qué?, preguntó sorprendido.-Nada, nada. Te llevo un chocolate.De golpe me trasladé a mi infancia. Obviamente que a mi viejo no...