
Reconozco que lo miré con ganas de golpearlo. Lo aprecio mucho, sabe mucho, muchísimo, de internet, blogs y todo lo que sale y que tiene que ver con la computación. Por eso, cuando en medio de una charla me miró sin entender que eran los "Space Invaders", tuve el primer impulso de acogotarlo. El segundo impulso, más reflexivo, cinco días después, fue el de escribir unas líneas para que él mismo las suba en este blog...